Archivo para fantasia

Uróboros

Posted in Relatos with tags , , , , , , , , , , , , on 19 enero 2009 by lirael42

-¡Oh, vamos! ¡No tiene sentido que te resistas!–. El hombre miraba con exasperación y cierto desdén a la joven de pelo oscuro y ojos brillantes que tenía a un par de metros frente a él. Como toda respuesta, la joven entrecerró los ojos y apretó con fuerza la empuñadura de la espada que sujetaba entre sus manos.

-¡Sabes que no puedes ganar esta batalla! ¡Ríndete ahora y terminemos con esto! ¡No me hagas perder el tiempo! – gritó malhumorado aquel hombre alto, de pelo canoso y mirada severa. La joven levantó lentamente la espada y con un grito de rabia se abalanzó contra él, que, desprevenido, apenas tuvo tiempo de esquivar el ataque.

-¡Maldita sea! ¿¡Por qué tienes que ser tan testaruda!? Sabes que tu momento ha terminado. – El hombre la miró con cierta tristeza. “Siempre lo mismo”, pensó amargamente. Para sorpresa de él, ella habló, con una voz firme pero juvenil que anunciaba el final.

-¡Acabemos con esto!- rugió ella mientras se colocaba en posición de ataque.

El hombre la miró con cierta sorpresa mientras que, con un solo movimiento, hacía aparecer una espada en sus manos y saltaba hacia delante con la fuerza de una tormenta para embestir a su contrincante. Ella esquivó su ataque y al mismo tiempo, con una finta, lanzó una estocada hacia el torso de su rival, que no fue lo bastante rápido y recibió un pequeño corte que le rasgó la camisa. Él se enderezó y se palpó el costado, comprobando que le había alcanzado causándole una pequeña herida por encima de la cadera. Ella sonreía pícara tras esa pequeña victoria y sujetó la espada de nuevo con ambas manos, hacia adelante, poniéndose en guardia. Sin previo aviso él blandió su espada hacia el lado cortando el aire y golpeando con violencia el acero de la joven que, por pocos segundos, había conseguido interponerse entre la afilada hoja y su objetivo, no obstante, el ímpetu de la embestida le hizo trastabillar y perder el equilibrio, momento que el hombre aprovechó para hacerle caer de un empujón y mientras ella estaba en el suelo él le puso la punta de la espada en el cuello amenazando su vida con un simple movimiento de muñeca. Con el brazo firme pero la mirada perdida, como si le hablara al aire, susurró:

-Este es mi principio y tu fin… ha terminado tu momento, ahora debes irte y darme el relevo. Es así como siempre ha sido y es así como debe ser.

Ella le sonrió y sus ojos, que hasta ese momento destilaban rabia, brillaban ahora con una luz extraña, pareciera que ocultaban tras de si secretos y una cierta emoción. La joven extendió la mano hacia su rival y éste, sonriendo también, le tendió la suya y le ayudó a incorporarse.

-¡No creas que te has librado de mi, viejo! ¡La próxima vez ganaré y lo sabes! – con una risita jovial recogió su arma, que había soltado al caer, y tras colocarla en su vaina se encaminó a buen paso hacia su nuevo destino, canturreando “I will come back” de Foo Fighters. El hombre, tras observar cómo se alejaba durante un rato, se marchó también en dirección contraria, no sin antes desintegrar su espada.
Una tercera persona apareció entonces de la nada y miró en la dirección en que se había marchado la chica.

-Vaya, ha vuelto a ganar Septiembre. – Por algún motivo que no alcanzaba a comprender, aun después de tantos y tantos años, seguía teniendo la esperanza que algún día, Verano, con su impredecible carácter, su ímpetu y sus enormes ganas de vivir lograría ganar a Septiembre, tan severo, tan serio y aburrido, que tantas veces había conseguido ganarse el derecho de gobernar la mayor parte del año y controlar la vida de los mortales, obligándoles a estudiar y trabajar hasta que Verano conseguía de nuevo el control, aunque desgraciadamente solo por una corta temporada. Tiempo agitó la cabeza y sonriendo como si recordara alguna broma lejana siguió su propio camino y mientras se desvanecía susurró:

– Y vuelta a empezar.

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Creación

Posted in Relatos with tags , , , , , , , on 16 enero 2009 by lirael42

>fkt, fkt, fkt<
>Click<
>Fshhhhhhhhhhh…<

Un chaval de no más de 20 años agitaba un spray y trazaba líneas en la pared desnuda que tenía en frente, que se que extendía varios metros a cada lado. Llevaba la capucha de su sudadera oscura levantada, pero ligeramente echada hacia atrás, los pantalones anchos y una cadena colgando del bolsillo. La zapatillas de deporte que una vez fueron blancas estaban ahora cubiertas de dibujos y letras hechas a bolígrafo y rotulador.

Pintaba concentrado, poniendo cada uno de sus sentidos en cada línea, cada mancha, cada brillo y cada sombra, estaba dispuesto a crear su obra maestra, el grafiti que culminaría su carrera artística. Porque él era un artista, un artista urbano, pero un artista al fin y al cabo, ponía el alma en cada uno de sus dibujos y le molestaba que la gente los considerase basura. Pero esta vez sería diferente, con este grafiti conseguiría la aprobación de todos, el edificio estaba abandonado, así que nadie podía molestarse por que pintara en él. Había terminado ya algunos botes de spray y una joven de rasgos exóticos y ojos grandes le devolvía la mirada y sonreía misteriosamente desde la pared que le enfrentaba. Él la miró satisfecho y tras remplazar el recipiente gastado por otro nuevo siguió pintando.

>Fshhhhhhhhh…<

Pronto de la piel de la joven surgió un hermoso paisaje; fundiéndose en su piel dorada un desierto crecía y se extendía irremediablemente por el muro, llenándolo con sus dunas y sus rocas arenosas. El sol surgió del horizonte y tras él la luna y ambos bailaron en el cielo, el sol dorado y en llamas, la luna plateada envuelta en estrellas. En algún momento el mar de arena terminó y se tornó de agua, enfrentándose ahora las olas azul intenso que agitaban el mar con las inmóviles y arenosas olas del desierto. Junto al sol y la luna danzantes, un pájaro de llamativo plumaje y ojos negros y brillantes alzó el vuelo, rompiendo nubes y batiendo el aire. En el desierto un león azul con una impresionante cabellera y de porte regio clavó los ojos en su creador, con gesto fiero, mostrando sus blancos y afilados colmillos. Sobre el mar un caballo blanco alado, de una pureza resplandeciente, planeaba sobre el agua, con su rutilante cuerno en espiral apuntando al infinito y sus ambarinos y sabios ojos contemplando el mundo.

Admiró satisfecho su obra, con el orgullo y la emoción llenándole corazón. Respiró profundamente, con el pecho henchido de alegría y los ojos radiantes de felicidad. Con las manos manchadas de pintura, puso su firma en un rincón de ese mundo y tras despedir-se de todos se marchó.

A los pocos días supo que su mundo había sido destruido, tan joven, con tan poco tiempo de vida, su obra maestra había muerto. Fue a visitar el lugar donde un día vivieron criaturas fantásticas y el sol y la luna bailaban juntos en el cielo, pero donde estuvo ese mundo, solo quedaban los restos, unos escombros calcinados provocados por un incendio. Quizás las llamas del sol danzando junto a las de la luna brillaran demasiado fuertes como para que un edificio tan viejo pudiera soportarlas. Tras una última mirada cruzó lo que quedaba del solar, pasando junto a un par de pedazos de muro más grandes, casi intactos, y en ellos descubrió unos ojos almendrados que lo miraban alegres y misteriosos. Sonrió para sus adentros y con las manos en los bolsillos y a buen paso, se alejó de allí, en busca de un nuevo lienzo aun por descubrir.