Archivo para aeropuerto

Anhelo

Posted in Relatos with tags , , , , , , , , , , , on 18 enero 2009 by lirael42

Mi corazón palpita con fuerza, hasta tal punto que sus latidos parecen ahogar todo sonido. Bum bum. Siento el estomago en la garganta y la adrenalina contribuye a acelerar mis pulsaciones. Bum bum. Me aferro con fuerza a los brazos del asiento ¡Cuánto deseo bajar del avión! El mal trago pasa pronto y ya de vuelta en tierra firme parece que mi estomago se asienta, pero mi corazón sigue sacudiendo mi pecho con insistencia. Bum Bum. El aire helado golpea mi rostro y una gota de lluvia rezagada se posa en mi mejilla. El día es gris, pero hermoso, el sol brilla en alguna parte tras esas nubes. Inspiro con fuerza, llenado mis pulmones del refrescante olor a humedad, que inunda mis sentidos y hace que, pese al frío, una sonrisa se dibuje en mis labios. Bum Bum. El resto de pasajeros huye del frío cortante atropelladamente, corriendo hacia el cálido interior del aeropuerto. Tras disfrutar unos segundos más del reconfortante frescor casi corro hacia el interior y, aunque el sofocante calor me azota desagradablemente, mi sonrisa no varía un ápice. La emoción me embarga por momentos. Bum bum. Las maletas pasean lentamente por su interminable camino hasta que son recogidas por su dueño y la mía, como siempre, se hace esperar una eternidad. Al fin aparece, tan exasperantemente lenta que decido correr a su encuentro en lugar de esperar a que llegue hasta mi, la arrastro fuera de la cinta con decisión y me dirijo hacia la puerta de salida y aunque el camino es corto por un momento noto que me tiemblan las piernas, una exultante alegría vibrando en mi pecho. Bum bum. De repente siento el ineludible impulso de correr y lo obedezco diligentemente al tiempo que mi corazón se acelera progresivamente. Bum bum. Avanzo a paso rápido primero, a un ligero trote después y finalmente, la maleta traqueteando tras de mí, me lanzo en una loca carrera en cuanto le veo ahí, esperándome, sonriendo con la misma felicidad que me inunda iluminando sus ojos. Bum bum. Sin perder un segundo salto a sus brazos y nos fundimos en un fuerte abrazo como si quisiéramos volver a ser uno, nos besamos torpemente, con prisa, intentando recuperar el tiempo perdido, reconfortar nuestras almas con la presencia del otro, decirnos sin palabras “te quiero tanto y te he echado tanto de menos”. Tras la euforia inicial, pero sin separarnos un instante, iniciamos el camino a alguna parte, dejando atrás lo que fuera que hubiera allí y mi maleta, testigo impasible de nuestro reencuentro, que en algún momento había llegado a las manos de mi amado acompañante, traqueteaba ahora alegremente tras nosotros, dos corazones unidos, palpitando, sintiendo, amando juntos.

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